jueves, 23 de diciembre de 2010

Eres...

Eres el ángel de amor de Zorrilla,
los locos desvaríos de Acuña,
la Lilith que escapó de La Biblia
y de mis desvelos la luna,
aquella que ilumina
las esperanzas vagas del alma mía,
a veces humanas
a veces... dulce ironía.

martes, 23 de noviembre de 2010

Ave de paso

Un hola bastó para entender que eras lo que buscaba, después de eso, el idilio, toda la pasión unida en 2 caderas, en dos labios, en dos manos que se tocaban sin cesar.
El tiempo parecía detenerse entre besos, abrazos y la infaltable y deliciosa cama, siempre dos, presentes y ausentes en la inmensidad del otro, perdidos en la profundidad del tan buscado sentimiento que sorpresivamente se apoderó de nosotros en la casualidad de los paseos diarios.
Tantas veces juntos tantas veces jurándonos eternamente, mirándonos a los ojos, sellando cada promesa con la tibieza y la humedad del otro, cada deseo, cada ilusión construida y compartida, tantas cosas…
Pero nada es para siempre, los problemas se apoderaron de nuestro cielo despejado, los temores y las envidias fueron más grandes que los juramentos, las pérdidas más que lo que ganamos y las peleas más que los besos, aún así te seguía amando.
Yo sé que me lo advertiste, pero cómo se le habla a un corazón si él no escucha, cómo se le pide que se fije si no ve, cómo se le explica si no entiende… tus palabras fueron claras. ¿Estás segura? No soy lo que ves, soy un ser sombrío que dista de los príncipes, vivo en las tinieblas y en mi mundo no entra nadie… ten cuidado.
Pero el sabor de tus labios era el antídoto a las advertencias, tu cuerpo en el mío, era un elixir que borraba la memoria, mis sueños contigo parecían realidades que borraban lo que vivimos estos últimos meses.
Entiendo que me hayas dejado de querer, de alguna manera yo también lo hice, entiendo que te hayas marchado, de alguna manera yo estaba lejos de ti mientras me abrazabas, lo que no entiendo ni puedo perdonar es la forma en la que lo hiciste.
Parecía que todo iba bien, el día fue maravilloso, todo lo que nos gusta cerrando con lo que disfruté más durante todo este tiempo, la oscuridad y nuestros cuerpos.
Acabo de despertar y no lo creo… no estás… sólo encontré un pedazo de papel…
“Perdóname, pero no tengo corazón para decírtelo de frente, créeme que me duele dejarte, no quiero caer en cursilerías. Espero que entiendas lo que ocurre en estos momentos, se acabó la magia y no me gusta pelear, prefiero irme con la imagen de la mujer perfecta que conocí. Recuerda que te lo dije, yo no soy el hombre para siempre, soy ave de paso y tarde o temprano regresaré a la cueva… no creo en el amor pero esto es lo más cercano, te recordaré siempre”.
Pero la culpa es mía, por ser tan ilusa, por creer que los sueños construidos estaban en el piso y no en el cielo, tú te encargaste de subirlos cada vez más.
Enfrento una caída libre, no tengo paracaídas, no tengo nada que detenga el madrazo más grande de mi vida, no quiero llorar… no quiero…
Pero hoy entiendo lo que me dijiste en tu carta… si es que el amor existe es el mejor escapista capaz de partirse en dos y quedare en una sola casa, en un solo corazón… en el más estúpido, pero esto no pasará de nuevo, el día que te arranque de mí, ese día cerraré las puertas al amor.
Bastó un hola y hoy basta un adiós.

Juguemos a querernos

Te propongo algo, no te pido que lo seas todo, ni te pido que seas nada, te lo propongo con toda la seriedad y te lo digo desde el fondo de mi corazón, si finalmente la vida es un juego en el que se gana y se pierde, juguemos a querernos, a entregar sin miedo y con la inocencia de los niños, todo el amor que llevamos dentro, juega este juego en el que nadie tiene que perder, diviértete, ríe, besa y siente conmigo, pon en mis manos tus ilusiones para poder hacerlas realidad y jugar los dos juntos nuestros respectivos momentos, disfrutar los triunfos y llorar juntos nuestras derrotas.
Juguemos a querernos, para no preocuparnos por la seriedad de una relación, para no temer por lo que pase mañana y cuando el juego llegue al fin, miremos atrás y veamos lo hermoso que ha sido jugar a querernos y nos marchemos a nuestros rumbos, sin nada más que una gran sonrisa en la cara…
¿Quieres jugar?

sábado, 25 de septiembre de 2010

Callado, desde la penumbra negra

Callado, desde la penumbra negra
Veo escapar mis esperanzas vagas,
Pues este corazón enfermo espera
El viento que me acerque a tu mirada.

Aquel que de las amarras me suelte,
Esas que están hechas de cobardía
Que me atan a la orilla de este muelle
Y no permiten que disfrute el día.

Mas la gran fuerza de este sentimiento
Comienza a agitar las aguas profundas
Los sueños quieren salir de su encierro,

De la oscura celda en la que se enfundan
Por el temor que despierta el misterio
De esos, tus ojos, que a mí me deslumbran.

La fiesta

A cada paso que doy no me puedo quitar de la cabeza la noche anterior, estoy agotado, tan agotado que podría caer rendido en este transporte guajolotero que no deja de moverse de un lado a otro.
Y es que fue algo irrepetible, pero no sé que me pasó, no soy así, disto mucho de serlo o tal vez no me había dado cuenta de lo que traía dentro de mí.
Maldita fiesta, fue maravillosa, irónicamente desde que me fui de ella, estaba demasiado aburrido ahí, incluso temeroso, eran demasiadas feromonas, mujeres para acá, mujeres para allá, diciéndose la una a la otra lo que les venía en gana, cosas que jamás he entendido y que jamás entenderé.
Sentado en el de la sala, junto con el infortunado novio que no supo que la despedida era sólo para mujeres, mismo argumento de mi mejor amiga, Martha.
“Anda, vamos, ya te hace falta salir, desempolvar el chico divertido que tienes muy dentro de ti”. Me dijo.
“¡No tengo ganas!” respondí casi gritando, con el ceño fruncido.
“Entonces no es propuesta, paso por ti mañana a las 7 de la noche”.
Y así fue, con la salvedad de que llegó religiosamente impuntual, una de las cosas que más odio en este mundo.
Cuando tocó el claxon, salí con cara de molestia, con un regalo comprado a fuerza, con una franca hueva que se convertía en hastío y en buscar un pretexto para salir corriendo en cuanto tuviera oportunidad, pero los pretextos relativamente buenos, habían desaparecido hace tiempo.
Por mucho, Martha es mi mejor amiga, no tengo familia, no tengo novia, bueno vamos, ni a perro llego, así es que una llamada está descartada.
Nunca he sido enfermizo y para ella, eso sería el argumento más pendejo que podría existir, estaba atascado hasta las nalgas, obligado a ir y a no poder escapar hasta que ella quisiera irse.
El camino fue corto, llegamos en cuestión de diez minutos, los cuales se me hicieron menos por mi ya mencionado desánimo.
De pronto, al entrar y no ver nada más que cabellos largos, maquillaje y algunas faldas y pantalones ceñidos, tuve la impresión de que algo me decía que podría salir corriendo de ese lugar.
“Me parece que es una despedida para mujeres, así es que entrego el regalo y desaparezco” le dije casi saltando de alegría.
“¡Ni madres! Tú te quedas conmigo hasta que yo me vaya o por lo menos hasta que te ligues a alguien para ver si con un poco de cama se te quita lo amargado”. Me contestó más burlona de lo que yo había sido.
Su súbita declaración me había dejado helado, estuve a punto de mentársela, pero más tardé en pensarlo que ella en dejarme manoteando al aire.
Me presentó a la flamante novia, quien se encontraba divertidísima y aparentemente muy gustosa de lo que pasaba en su fiesta.
“¡Pobre idiota!” pensé “no sabe lo que es el matrimonio, dos meses de coger todos los días y después empieza el sueño, los dolores de cabeza, el trabajo y la poca imaginación en la cama, o sea, el aburrimiento”.
Cuando me saludó, respondí con mi cara más idiota, la sonrisa del desconocido al que le da “mucho gusto” conocer a alguien que muy probablemente no vuelva a ver en toda su vida.
La fiesta fue de mujeres, charlas de sexo con sus respectivos maridos o novios, muy afín con el tipo de celebración, pero sorprendentemente, la mayoría de las mujeres no se quejaba de sus respectivos, al contrario, todos eran unos sementales, lo cual me pareció muy falso, creo que ni ellas mismas se lo creían, sólo las solteras desviaban las charlas en busca de algo que les fuera más útil, tips para ligar, para no quedarse a vestir santos.
¿Por qué será que a una mujer soltera en una despedida de soltero o una boda se siente quedada?
“Me voy” le dije a Martha.
“Mejor te presento a unas amigas y te ligas a alguna, es buen momento”.
“Ya sabes que no me interesa tener a nadie, estoy bien así”.
“¿Así de amargado?”
“No es amargura” grité y me reprimí de inmediato ante las miradas que comenzaban a voltear hacia mí. “No es amargura” repetí en voz más baja “es… gusto por la soledad”.
A regañadientes, me presentó a tres mujeres de buen ver, bien para la hora, pero no para nada más.
Al calor de la fiesta y de las copas, la algarabía comenzó a hacerse presente, las risas ya eran escandalosas y ahora amenazaba el clímax de la noche, el streeper, estaba por llegar.
La jeta del novio y la mía no pudieron ser más solidarias y como por instinto nos volteamos a ver, sin poder evitar cambiar la cara de asco por una franca carcajada.
Ana, Lucía y Jazmín, extrañamente tenían cara de no tener ganas de ver a un musculoso encuerarse provocativamente, agarrando las manos de las chicas y pasándolas por su aceitoso cuerpo.
Mi curiosidad fue más grande que mi asombro, así que sin pensarlo mucho les dije:
“Parece que no les emociona mucho esto del encueratríz”.
“No”, contestaban las 3 al mismo tiempo, así es que yo les propuse irnos a otro lado, sin pensar ni remotamente en lo que me esperaba.
“Mi departamento queda cerca” comentó Lucía “¿vamos?”.
Los tres asentimos, no era lo que yo tenía en mente, esperaba poder ir a un lugar con más gente en el cual pudiera desaparecer sin levantar sospechas, pero un departamento con 4 personas, creo que sería muy complicado escapar.
Llegamos al lugar, bastante agradable, pero mi incomodidad no había desaparecido.
Mientras nos instalábamos Lucía trajo una botella de Cabrito, dos Squirts, limón, sal y hielo. Los depositó en la mesa y comenzó a servir en vasos de plástico, no había terminado de servir ni el tequila cuando Ana dijo:
“¡A la chingada el Squirt, vamos a ponernos pedas!”.
“¡Ay sí!” grité de forma amanerada, haciéndoles notar que no éramos sólo mujeres.
“Bueno, pedas y pedo” completó Jazmín con una carcajada que se me hizo bastante contagiosa.
“No va a ser muy complicado, ya venimos a medios chiles” contesté sin dejar de reír, me empezaba a sentir cómodo.
Entre las copas la plática comenzó a escasear y sin decir agua va, tenía a Ana sentada a horcajadas besándome con una pasión que parecía que si tuviera una boca más grande me iba a comer.
No podía pensar mucho, sólo me dejé querer, pues la calentura ya se había apoderado de mí, porque a la par de los besos estaba moviendo su cadera de una forma tan rica que no me pude resistir.
Mientras comenzaba a hacerme a la idea de lo que pasaba Lucía jaló por la blusa a Ana y le dijo:
“No seas envidiosa” y la besó, yo, ya de por sí excitado no pude más que hacer lo que el momento me pedía, comenzar a fajarme a la que tenía cerca, manosearla de una manera tan sucia que cuando quise sacar mi mano, ya estaba empapada.
Sin tardar mucho, Jazmín se unió a la orgía, aprovechando la distracción de las que se besaban se quitó la blusa y el brasier, poniedo sus encantos al aire sólo por un momento, pero inmediatamente los cubrió con mi cara, la cual acercó con un movimiento que casi me desnuca.
Aquello era un auténtico malabar, con una mano en el pantalón de Ana, la lengua en los senos de Jazmín y la otra mano buscando mi cierre para sacar a mi casi asfixiado amigo para poder jalármela mientras alguien se hacía cargo de él.
Más tardé en sacarlo que en tenerlo dentro de Jazmín quién había logrado quitar a Ana de encima de mí y comenzarla a tocar mientras yo tenía las piernas de Lucía a la altura de mi cuello.
Los gritos eran ensordecedores, el placer era majestuoso, movimientos tan rápidos que parecían imposibles para los humanos cambios de actividades, posiciones pero jamás de velocidad, metiendo y sacando como animales, urgidos de orgasmos, ni siquiera de compañía o de sexo ocasional, buscábamos coger hasta que nos secáramos y lo hicimos toda la noche y la mañana del día siguiente, no nos interesaba nada más que mojarnos los unos a los otros, sin intervalos de esos de “dame 10 minutos, ahorita seguimos”.
Sin el cortejo del cine, la cena, la familia, el viaje, los regalos, todo para llegar al mismo punto, venirse todas las veces posibles, de todas las formas imaginables.
Lo que no había hecho en mi vida, lo hice en ese medio día que terminó porque se fueron quedando dormidas.
En cuanto cayó la más golosa, la que empezara el juego, me vestí más rápido de lo que me desvistieron y salí corriendo, pero por supuesto, dejando mi número de teléfono en la mesa.

Yo no te ofrezco el sol

Yo no te ofrezco el sol, pero tengo mis brazos para darte la tibieza que en los momentos de frío, mientras las hojas de los árboles silbantes por la brisa contemplen caer tus lágrimas.
No puedo darte la luna, pero puedo darte la quietud y silencio de la noche en la que puedas pensar, confiar y sentir sin que nada alrededor importe.
No puedo darte el cielo, pero crear un paraíso con mis propias manos, con las palabras que te acaricien como las nubes a los ángeles que saltan llenos de regocijo.
Puedo también, brindarte los placeres de la tentación en los cuales puedas perderte sin necesidad de vivir en el infierno, puedo darte la pasión al borde de la lujuria, mas no soy un demonio, mucho menos algún tipo de Dios.
No te prometo amor eterno, pero prometo amarte todos los días de mi vida con la una intensidad creciente, llena de vigor cada día más furiosa, cada día más imponente y abrumadora, cada vez más y más obsesiva… al punto que no pueda más que, al pronunciar tu nombre, sentir que cada partícula de mi ser se tatúa tu imagen, que con cada pensamiento te deseo más, que con cada respiro el oxígeno me sepa a tu aroma, que con cada beso te entrego mi alma poco a poco.
Te prometo ser hombre, ser niño, amigo, amante, confidente, amo y esclavo, seré lo que me pidas, pero déjame serlo. Déjame ser aquel que en tu nombre encuentre el camino al país de los sueños, que entre tus cabellos viva enredado, que entre tus brazos haga su prisión, esa en la que no me permitan salir jamás, amarras tan fuertes que nos vuelvan uno, que la magia de tu sonrisa me deslumbre cuando entre sombras me encuentre, que tu piel sea mi santuario y que tú seas la diosa a la que le pueda pedir lo único que anhelo… el amor.

¿qué acaso no has notado?

¿Qué acaso no has notado
Que dentro de mi cuerpo estás tatuada
Que la vida me has robado
Y tienes mi alma enajenada?
Soy como el ruiseñor
Que sin trinos se ha quedado
Como el gran señor
Que renuncia a su pasado
Y es que, sin tu amor,
Sin tu nombre, sólo tu imagen
Me has dado el calor
Que había buscado sin ambages
Mas también desesperación
Pues me dedico a admirarte
¡Estúpido este corazón
Que te ama son tocarte!
Más que estúpido cobarde
Y no sólo él, yo también
Pues lejos de ir a encontrarte
Me encierro en mi propia hiel.
Quisiera entender lo que pasa
Quisiera saber porque te huyo
Tal vez sea por mi mala traza
Quizá por mi pobre orgullo
Un día te alcanzaré
Y me quitaré mi penar
Tal vez perderé
Pero podré descansar.

Las lentas sombras de mi se despiden

Las lentas sombras de mi se despiden,
La soledad se acerca un triste final,
El panorama deja de verse mal
Hoy mis labios una vez más sonríen.

De la cara amarga queda el recuerdo,
De los sueños rotos perdura el polvo,
De las ilusiones subsiste el morbo
Y del amor, resistencia al destierro.

Mi barco zarpa junto a estas palabras,
En el puse el dolor y los deseos,
Junto con ellos se van las amarras

Que comandaban mis tristes desvelos.
¡Mi pluma ríe con las aventuras
Que escribirá de los amores nuevos!

lejos de ti

Una noche más en silencio, aquel que me recuerda el hambre infinita de mi soledad, la que alimento religiosamente con tus memorias, las que tantas veces repito en mi consciente y todavía más en mis sueños.
Cuando mi vida era diferente, no pensé que amaría tanto a la soledad, cuando tus pasos seguían a los míos, los vacíos se ahuyentaban como la lluvia de los días soleados que tantas veces admiramos echados en el pasto, sin otra preocupación que amarnos.
Después de tantos años, sigo pidiéndole a Dios que te inflija el mayor dolor posible, como el que tú me hiciste sufrir y a cada vez que lo deseo, mi dolor crece más y me arrepiento de haberlo pedido.
Entre todas las cosas que podría querer, lo último sería tu infelicidad, lo curioso es que ya no me dueles, que ya no me quema tu ausencia, que la falta de tus besos es como el campo en primavera con una rosa menos, ya no eres nada.
Pero sé que tú me recuerdas más que yo a ti, ya no espero tu regreso, ni siquiera lo deseo, pero como pesa tu ausencia y mi aferramiento al recuerdo ya muy vago de tu cara, sólo recuerdo que eres de piel clara, tu lunar y tus labios, pero tu rostro ha perdido la forma, no existe el conjunto que en mis ojos se reflejaba con ternura.
Tu voz es un fantasma que vaga en el viento que me habla con todas las cosas que se mueven a mi alrededor, la silla en la que te sentaste, la cama en la que dormiste tan plácidamente, las almohadas que ya no guardan el Perrie Ellis que tanto disfrutaba antes de dormir, la televisión la veo solo, mi radio está triste pues la escuchan sólo dos oídos.
Pero sé que estás peor que yo, arrepentida, sola, abandonada, pues mis besos te quemaban con el calor necesario para darte la fuerza de la supervivencia, mis brazos te brindaban el apoyo que buscabas cuando desfallecías, mis piernas se convertían en las tuyas cuando te rendías en el camino, mi espalda se convertía en el respaldo de tu silla de ruedas…
Así te la pasaste cuando viviste conmigo, cuando aprendiste a caminar quisiste dejarme atrás, tus piernas, aunque torpes, comenzaban a darse cuenta de su funcionalidad, tus brazos débiles aprendieron a cargar, creíste que podías vivir sin mí. Pero estoy seguro que hoy en tu vida hay más soledad que en la mía, que tu camino ha sido recorrido a rastras, que incluso te has quedado varada bajo el rayo del sol desértico y en los diluvios y esperas que aparezca de la nada, como tantas veces, como aquellas incontables ocasiones en que mientras mordías mi cuello, mi espalda y mis fuerzas, yo seguía llevándote en mi espalda sin sentir el peso de tu cuerpo, siempre feliz de tenerte cerca.
Hoy entiendo que lo que hacía era malcriarte y me alegro de haber salido de tu vida, hoy sobre mi espalda no hay nada, hoy camino a la velocidad que quiero, sin preocuparme por desviar mi camino, sin preocuparme por las veces que caigas, con tu partida dejé de ver lo que hacías para ver lo que yo podía hacer, dejé de andar dos veces el mismo camino por encontrar el tuyo y me dediqué a andar sin preocuparme por lo que dejaba atrás.
La voz del fantasma ya no canta en mi interior, ahora es la mía la que interpreta lo que le viene en gana, lo que le da el punto y aparte, la que me sacó del letargo de una felicidad simulada que duraba a tu capricho, al ritmo de tus palmas que a veces aplaudían y a veces golpeaban, tantas veces reí, tantas veces lloré y lo sigo haciendo, pero ahora es por el simple hecho de que lo quiero hacer.
Si rió no es porque tu estés sonriendo, es porque la vida me está sonriendo, si lloro no es porque la vida me trate mal, es porque no pude seguir en la carcajada y terminé en llanto, ya no son risas vacías, ni sueños de cristal, hoy todo es firme, construido con mis manos porque lo quiero, no porque tu lo sueñes o lo quieras y después me hagas derrumbarlo todo para hacer algo nuevo.
Ayer una metrópoli fue destruida, el holocausto le llegó a nuestro amor, hoy… hoy se erige una nueva, sólida y construida con el más grande anhelo… mi propia felicidad lejos de ti.

miércoles, 4 de agosto de 2010

¿Feliz Bicentenario?

¿Te has preguntado por qué en México se conmemora el inicio de la Independencia y no su consumación?
La respuesta está enfrente de nosotros...
Al igual que la Revolución, la Independencia de México perseguía ideales que se fueron tergiversando a lo largo de la lucha y sus diversos líderes, porque originalmente "el Padre de la Patria", quería soberanía y derechos para los criollos, la idea de la Independencia surgió de Morelos, quien por cierto fue criollo gracias a una tranza de su abuelo materno, pues el era mestizo... pero nos estamos desviando del mensaje central, ni la Independencia ni la Revolución lograron lo que se esperaba, pues eso de ser un país Independiente, no duró mucho, o ¿ya se nos olvidaron las ocupaciones inglesas, francesas, españolas o Norteamericanas? duraron poco, pero estaban ahí, después la pugna incesante por el tipo de gobierno, la cual llegó a ser tan ridícula que había dos mandatarios legítimos en el país, ¿a qué me suena esto?... no se, pero de nuevo me estoy desviando del tema.
La Revolución fue más de lo mismo, pues se buscaba democracia ante la incesante reelección de Porfirio Díaz, quien no fue tan malo como lo pintan, pues durante la intervención francesa jugó un papel importante para lograr la página más gloriosa de la milicia mexicana, pues hay que recordar que los ganadores de la Independencia y la Revolución eran guerrilleros, pero de nuevo nos desviamos, el punto es que se luchó por algo que no se logró sólo se disfrazó, es por eso que yo me pregunto, después de 200 años... ¿de verdad tenemos algo que festejar o son más las cosas sobre las que hay que trabajar? No soy un catastrofista, pues también hay muchas cosas buenas desde los inicios del país, grandes empresarios, reconocimientos a nivel mundial, Grupo Modelo, la UNAM, Gruma, Dos premios Nóbel, un potencial reconocido a 50 años en los cuales nos situan como una potencial 5a economía.
Sí, hay muchas esperanzas, sí hay buenos panoramas... la cuestión es... nos dedicamos a festejar un pasado lleno de mentiras o mejor trabajamos en un futuro que tiene muchas cosas que cambiar.

domingo, 4 de julio de 2010

El día del extraño

Tal vez esta sea otra cursi historia de amor.
14 de febrero, era la fecha, empezamos mal, caminaba por el centro de la ciudad, sobre la calle de Donceles, visitaba como era mi costumbre las librerías de usado, a veces se encuentran maravillas en esos lugares y lo mejor, a precios realmente económicos.
Estaba en el estante de novelas de misterio, buscando un libro de Katzenback, mientras refunfuñaba por que el centro estaba atascado de vendedores de globos, peluches, rosas entre tantas otras cursilerías que te venden a precios ridículamente caros, ¿lo recuerdas?
En eso, encontré lo que buscaba, El psicoanalista, que aunque ya lo había encontrado en otros lados, sabía que ahí estaría sustancialmente más barato. Entonces viste en mis manos el libro que querías y preguntaste ¿Hay más? No, creo que este es el último. Tu carita miró hacia abajo. ¡Diablos!, pensé, si había algo que no podía resistir en esta vida, era la cara de una mujer triste.
Tómalo, te dije. No puedo, primero en tiempo, primero en derecho. Tus ojos miel me miraban y brillaban contradiciendo lo que salía de tu boca, eso y tus manos en el libro hicieron que insistiera, incluso te dije que este libro iba a ser mi regalo para mi desconocida favorita, como regalo del “día del extraño”.
¿Día del extraño?, preguntaste, ¿Acaso eres de los que piensan que el día del amor y la amistad son una porquería consumista? Así es. Bueno, ya somos dos, por cierto, aunque te arruine el día del extraño, me llamo Tania. Mucho gusto, soy Arturo. Bien, Arturo, ¿qué te parece si vamos a estrenar este libro en una cafetería? Me parece perfecto.
Por supuesto que no me parecía perfecto, odio el café, me causa agruras, además de que es muy amargo, no me gustan ni los capuchinos, pero en ese momento no era yo, tal vez en ese momento, ya me había rendido a tu voluntad.
Caminamos una calle hacia Eje central y encontramos bolívar, doblamos a la izquierda, casi hasta Uruguay, para encontrar el café Balsas, que era más un expendio del grano que una cafetería.
El edificio amarillo contaba con apenas tres mesas en el interior y la misma cantidad en un espacio abierto, específico para fumadores, me pediste que nos sentáramos afuera, pues te apetecía un cigarro.
Y así lo hicimos, el libro quedó de lado, el sonido de la calle era menor que el usual y se podía apreciar al vendedor de discos piratas que ponía canciones románticas a propósito del día.
Sinceramente, no recuerdo que diablos dijiste durante las primeras… digamos… ¿dos horas? ¿Qué quieres? Estaba ocupado, más bien, embelesado, tu cabello castaño se movía con el viento y la luz del atardecer formaba un halo detrás de ti, casi eras una ensoñación, con tu piel blanca, tus labios gruesos, delgada.
No se cómo no te diste cuenta, creo que se había activado el automático de mi cerebro, que siempre sabía que hacer para no dejarme hacer el ridículo.
Estaba estúpidamente enamorado, tal vez, en ese momento, comencé a creer en Cupido.
De pronto te quedaste callada y aspiraste una inmensa bocanada de aire, como si algo increíble hubiera pasado, acababas de escuchar un piano en la grabación del vendedor. Escucha esa canción, me dijiste. ¿Cuál es? 11 de marzo, de La Oreja de Van Gogh, me encanta, creo que esto es algo similar, sólo que no fue una estación de tren, era una librería.
Mientras la canción caía en su parte más tierna, te cambiaste de asiento, te acercaste a mí e hiciste lo que decía la canción.
“Te encuentro la cara, gracias a mis manos, me vuelvo valiente y te beso en los labios, dices que me quieres y yo te regalo el último soplo de mi corazón”.
Aquel beso, me marcó, me hizo encontrar una nueva sensación, terminamos el café y te invité a cenar, aceptaste sin dudarlo.
Tal vez, en ese momento, ya estabas enamorada de mí.
Te pregunté ¿qué quieres decir que esa canción era como nosotros, pero en una librería? Contestaste que llevabas más de dos meses yendo a la librería a la misma hora, esperando un encuentro, una ventana, una mirada para entrar en mi vida, conocerme, hablarme, amarme.
¿Y por qué ahora si te animaste a provocarla? Estaba desesperada, parecía que nunca me ibas a ver, incluso pensé que lo habías hecho, pero simplemente no te había interesado, la duda me carcomía, tenía que saber.
Créeme, jamás te vi, si lo hubiera hecho, probablemente no me habría acercado, soy demasiado desconfiado del amor, de hecho lo he alejado muchas veces, pero no se que pasó contigo, simplemente estoy aquí.
Creo que si.
El tiempo comenzó a pasar, nos enamorábamos cada día más. ¿Recuerdas cuando vimos aquella película de Jude Law, El descanso? No parábamos de reír, casi nos sacan de la sala, pero no nos importaba.
Tal vez, en ese momento, sólo existimos tú y yo.
Nuestro día favorito de la semana, el jueves, era religiosamente dedicado a nosotros, ¡hicimos cada locura!, nos escapamos a Cuernavaca y pasamos la noche allá, aunque a mi casi me corren por no llegar el viernes, realmente no me importó un cacahuate.
Eres rara, ¿sabes? No conozco otra mujer que tenga como flor predilecta al clavel o una que odie las rosas, que prefieran un partido de fútbol que una cena romántica, eres una entre mil.
Sin duda, el mejor medio año de mi vida lo pasé junto a ti, pero tu maldito secreto, nunca me lo dijiste, sabía que me ocultabas algo, pero nunca supe que, sabía que dentro de ti había algo extraño, que no era posible tanta felicidad y menos en mí, pero nunca pensé que fuera algo así, incluso habría deseado que fuera cualquier otra cosa, lo que fuera.
¡Malditas lágrimas! De nada me sirve que rueden sobre la tierra, porque aunque den paso a una flor, ella no va a volver a florecer, aquí están tus claveles, hoy, hace un año te conocí, pero ya no me puedes responder, hoy en tu lugar, le hablo a una lápida, en lugar de tu mano tomo la cruz, hoy en lugar de leerte a Benedetti, leo tu epitafio.
Tal vez, en esta vida, no me merezca ser feliz, tal vez, tenga que morir para ser feliz o tal vez… tal vez nunca lo sea.

Por un halo iluminada

Por un halo iluminada

te vi caminar hacia mí

increíble, graciosa, encantadora,

ligera como la pluma de mi almohada

no pude reprimir mi sed de ti,

desde entonces mi alma te adora,

te idolatra, te busca cada hora,

pero mi cuerpo se congela

pues repite la imagen deseada

cada que apareces por esa pared empedrada

quisiera tener el valor para ser el que te espera.

Hoy te vi de nuevo

pero no ibas sola,

hoy se que eres un sueño

y eso me agobia,

quisiera ser más valiente

quisiera ser valeroso

romántico, atlético, inteligente

pero no puedo ser más que un hombre temeroso,

condenado a soñar con tu nombre

tu risa, tu cuerpo,

mis deseos de ser tu hombre

pero me queda un consuelo,

el saber que mudo y sincero

nadie, con tanto amor, pronunciará tu nombre.




jueves, 20 de mayo de 2010

Para quien más quiero

Hoy las luces me apuntan y sonrío, ya no quiero huir de ellas, hoy los sueños vuelven, la fuerza está conmigo, nada ni nadie podrá detenerme, nada ni nadie podrá distraerme, hoy volví a nacer.
Las cenizas de mi ser anterior se esparcieron por el infinito, vagaron por el unvierso, crecieron y se han vuelto a encontrar, más grandes, más fuertes, indestructibles.
Nadie podrá conmigo, ni hoy ni nunca, nadie me hará daño, soy indestructible, soy soñador, soy Dios, principio y fin, dueño, maestro y rey...
Hoy nadie me vence porque hoy me he vuelto a enamorar de mi.

lunes, 3 de mayo de 2010

La última cerveza

Aunque lucho con todas mis fuerzas por olvidarte, no puedo, más bien... no quiero... quisiera querer, encontrar el olvido en el alcohol, pero mientras cae la última gota de la última cerveza uqe me puedo comprar, lejos de olvidarte te recuerdo cada vez más.
Y es que no te llevaste el sentimiento, ni siquiera los recuerdos, con tu partida te llevaste lo que fui, lo que soy, lo que quería ser...
Un corazón roto, se cura con otro amor que con paciencia lo vuelva a construir, los recuerdos amainana con el tiempo, pero dime tú, mi maestra de vida, ¿cómo hago para reconstruir lo que contigo fui, si tu ya no estás aquí?

martes, 27 de abril de 2010

TESTAMENTO

Cada respiro es un suplicio,
deseo terminar con esto.
Morir es mi único destino
quiero tirar mi vida en un cesto.
Cuadno merua, una cosa suplico:
No llores porque me partí
y es uqe entonces no fui el amigo...
el hombre que falló, sólo eso fui.
Ni una lágrima alrededor de mis cenizas,
quiero música, risas, recuerdos y alegría
entonces celebraré mi partida
porque en tu vida fui luz de día.
La dieferencia entre luz y sombra
no son las veces que te hice feliz
es mi presencia en las vidas a la redodnda
y las memorias de un punto jamás gris.
No uses lisonjas,
no digas mentiras
habla de mis honras,
de mi influencia en tus días.
Entonces, sólo entonces
celebraré mi ausencia
soy joven de experiencias precoces
pero todas valieron la pena.
Cuando muera te pido sonrisas.
¿Extraña petición es esta?
¡En lo absoluto! pues entonces mi ausencia
responde a mi vida completa.
Cuando leas esto ponlo en mi epitafio
"El hombre que encuentra el enamoramiento
su vida y la de alguien ha completado
y ese será su dulce y eterno testamento".

domingo, 25 de abril de 2010

Lo que soy

Me consumo en un mar de decesos, deseos y confusiones.
Quiero salir y no se por donde comenzar a tirar, quemar, he construido por años y hoy sé que nada ha valido, es la mitad de mi vida, al menos de lo que quiero vivir y no he logrado nada, y es que ha sido repentino, deseperante, depresivo e hilarante... intenso.
No hay algo que me defina, ni algo que me destruya, recuerdos, sólo eso rigen mi vida, aunque hay quien dice que el pasdado ya fue y el futuro es incierto, mi presente no es tan claro como para saber lo que pasará en un minuto, si podré decir que estoy orgulloso de lo que pasó o avergonzado o dolido simplemente desinteresado.
Soy alguien que se desprende de su alma, que rompe con paradigmas esotéricos, religiosos y noéticos para desear no existir, para desear ser un animal al que alimentan, una mascota que se preocupa por se apapacho, su paseo, comida y bebida, mover la cola, maullar o ladrar cuando alguien llega... y nada más.
Soy el reflejo del deseo perdido, soy la imagen del paraiso perdido, de el edén olvidado prostituido por el deseo de los poderosos, un hombre de clase media olvidado por la inmensidad de un mundo mediatizado, famélico de cuerpo, mas goloso de ideas vanas que sólo servirán para llenar un espacio virtual el el que no me ves y sin embargo me conoces, sabes lo que soy pero no ves quien soy, te enamoras de mis letras, mas no de la persona, te enamoras de la imagen, mas no del ser, seguimos perdidos en un universo de clicks y links, de contactos y números, somos una estadística sin nombre que flota en un espacio listo para ser ignorado o borrado con el poder de un dedo.
Simplemente vivo en un dedo que omnipotente decide lo que ve, reenvía o elimina, eso soy en la vida de la sociedad.

No soy poeta

No soy poeta
lejos, muy lejos estoy
un farsante que siempre peca
imitador de la naturaleza soy.
Niego mi naturaleza
pues las palabras de lisonja
lejos de ser grandeza
es farsa digna de la deshonra.
No escribo por lo que sientes
escribo por como vivo
soy triste desde las ciernes
indigno de lo que digo.
El sentimiento, lo comprendo
el valor mengua en mí
y lo entiendo,
¡no dejes que haga presa de tí!
El sueño alimenta el alma,
el alma es tu esencia
vive la vida con calma
y con la alegría de tu propia presencia.
¡No seas el poeta escondido,
no seas el cobarde que escribe
se el hombre que ha vivido,
el que su propio destino decide!

Hoy termina

Cuando la noche se pierde
entre ensueños lejanos
y las estrellas se burlan
de mis deseos condicionados,
más bien amorosos,
tal vez obsesivos,
más bien... dolorosos.
El cielo está despejado
y le pregunto a mis dioses:
¿en qué les he fallado
para que con mi sufrimiento gocen?
Mas hoy me revelo a su voluntad
y maldigo el cielo despejado,
las estrellas... ¡que se pudran!
pues mi dolor no me ha abandonado.
Los voy a tener cara a cara
Zeus, Yaweh o Jesús
no importa quien me reciba
a todos les daré la misma luz
que recibí mientras agonizaba.
No es arpía, es, mejor dicho musa
pero no para este corazón
más bien, para un alma ilusa,
jamás digna de mi pasión.
¡Pagarás cara la osadía
de haberme enamorado por vanidad
tu trofeo es tu alma perdida
pues no me supiste valorar!
Por tus desdenes plañirás
llorarás por mi partida
comienza desde hoy, lo entenderás,
pues eres la razón de mi desdicha,
mas comienzas a ser recuerdo
dulce y melodioso
indoloro, falso irreal
mas que nada borroso
casi de cristal.
Dejarte caer quiero
pues es el remedio más fácil
para combatir lo que siento
incluso, aunque siento que muero.
Por eso hoy termino con mi sueño
pues no regresarás jamás
termino conmigo mientras requiero
¡que en tu recuerdo viva una eternidad!

Por fin

Quisiera decirte que hoy ya no eres nada para mí, quisiera decirte que el amor que siento por tí se murió, el trabajo que me costó matarlo, el dolor que me causó el darme cuenta de que ya no quiero encontrarte, que mis sueños, tuyos cada noche, ya son libres de volar lejos de tus labios, tus brazos, tus ojos, las entregas, en las que repetidamente me decías que era un Dios, que era lo único que querías en tu vida...
Hoy mis brazos ya no quieren correr a tu cintura, hoy mis labios ya no pronuncian tu nombre, mi cuerpo mismo ya no desfallece por los minutos que estás lejos de mi... hoy soy libre de abrazar a quien quiera, de sentir por quien quiera...
Pero es tarde, me costó demasiado tiempo el saber que tú ya no eras mía, hoy estoy en mi lecho, sin poder moverme, me cansé de esperarte, pero es tarde, una vida, te esperé una vida... y no regresaste.
Tal vez mañana... mi problema no es el negarlo... el problema... es que el mañana... el mañana paree imposible para mi.